Hola amigos y amigas, como saben hemos mostrado cuatro cartas adelanto de lo que será Colosos. Todas ellas conocidas para quienes han jugado o leído algo de Humankind, personajes importantes, quizás no centrales en otras ediciones, pero queridos por la comunidad.

Aquí revelaré los misteriosos caminos que los trajeron a esta edición. Comenzaremos por los más conocidos, hasta llegar a los más ignotos.

Vicente, el hijo de la tormenta

Lo que ya sabíamos de él:

Lo conocimos en Evolución y lo hemos visto actuar usando distintos poderes, como Empujar el Viento, entre muchos otros. En Radix vimos su extraño nacimiento que ya anunciaba un nuevo tipo de ser nunca antes anunciado.

Se unió a la Quimera, o más bien dicho, a la causa de Lazaro. La guerra ha reclamado su presencia, la cual el presta solamente cuando considera que la causa es justa y no una nimiedad humana.

Hoy:

Si bien la guerra desviante es una cosa que realmente poco calentaba su corazón, el hijo de la tormenta si tiene cariño por algunos de sus discípulos, como Mykhaltso; mismo que hoy se encuentra en una doble encrucijada entre Corporación y la llegada de Moloch.

El hijo de la tormenta tendrá que entrar en la lucha abierta, ayudar a la Quimera y reconocer todo aquello que sabe de los titanes que hoy parecen estar despertado.

Susurro, el clon

Lo que sabemos de él:

En los libros de Humankind se habla de él, especialmente cerrando el libro de Acracia. Se cree que la Corporación diseñó un clon de Sombra para destruirlo a este y a su hermana, Támara. Sin embargo fue derrotado y regresado a su estado de hibernación, al cuidado de Magnus.

Poco después de esto despertó en una ocasión para ayudar a Sombra y darle un mensaje que nadie más conoce. Después de eso y un breve entrenamiento con los gemelos, partió con rumbo al Dojo Takamura.

Hoy:

Veloz, infalible y algo sanguinario (pero no cruel), Susurro ha regresado a la lucha, especialmente intentando liberar a los oprimidos por la Corporación. No quiere ser un clon, por lo que ha tratado de distinguirse de Sombra lo más posible.

Sus sueños y recuerdos, que deberían ser del ya mencionado desviante, no concuerdan. Combates de la segunda guerra mundial, heridas que nunca se hizo, e incluso un extraño dolor al ver a Sid lo llevan a pensar que puede que sea otra persona.

Ammita:

Lo que sabemos de ella:

Lo primero que supimos de ella fue que era la esposa de Arturo Marchen, que era mantenida en animación suspendida dentro de una sustancia salina.

Luego supimos que fue una desviante de poderes extraños, cercanos a la sombra, pero que ella reprimió hasta que conoció a Lázaro, colaborador de su marido que la ayudó a canalizar su poder.

Tiempo después sería asesinada por un enfurecido y celoso Arturo Marchen. Sabemos también que es una de las personas gracias a las cuales se mantiene con vida a la Máquina, es uno de los seres más poderosos de la Corporación, ya que es quien protege de una aura «maternal» a los Avatar

Hoy:

Tras un colapso creado en una de las plantas alimentadoras de El Nido, se suspendió la alimentación artificial de varios de estos alimentadores. Aleph personalmente bajó los protocolos que mantenían con vida a Ammita. La destrucción de su cuerpo debía de ser el fin de esta extraña infección que sufría la máquina, pero Avatar tenía otros planes, le permitió vivir literalmente como un fantasma en la máquina.

Moloch Uno:

Lo que sabemos:

De los cuatro personajes, es el único que no tiene carta previamente, aún así es una de las figuras más relevantes dentro del universo HK.

Es el hijo biológico de Agripas Hunille. Se presume que su deseo es controlar al Abismo, por las señales que da, pero no es algo que se pueda entender simplemente. Es un ser corrupto, ambicioso y siempre hambriento. Gracias a lo experimentos que su padre efectuó sobre él, se trata de un ser que no está vivo ni muerto, se dice que lo que hace es infectar y controlar a otros desviantes.

Hoy:

Baltazo hizo promesas que no pudo cumplir. Sus agentes fueron débiles, falibles y corruptos por otros demonios del Abismo. No pudiendo confiar en nadie decidió partir su ser en 7. Hoy conocemos al primero de sus «yo», por ahora puedo prometer que no será el último.

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