“Quimera”, decía el mensaje de texto, y quizás fuera por eso que a pesar de que la investigación sobre esta facción se ha dado con una facilidad que no esperaba, todavía estoy mirando sobre mi hombro esperando ver un rostro de león escupiendo fuego por la boca y convirtiéndome en cenizas. Pero partamos por el principio.

Lo primero que hice fue intentar comunicarme con el número del mensaje de texto, pero obviamente ya no existía, y aunque fue un resultado esperable, no podía avanzar mucho más con solo esa palabra. Envié un par de mensajes a algunos colegas y unos momentos más tarde llegó una respuesta desde Valparaíso: “Intenta en la Fundación Lazarus”. Siempre confía en los porteños para ir justo al grano. Decidí dar la noche por terminada, estaba segura que me encontraría con días ajetreados en mi camino.

Antes de investigar la Fundación, reviso las pocas notas que he logrado recuperar de Black Hound:

Quimera es la facción más nueva en el conflicto entre Desviantes, pero sus raíces se remontan a un grupo mucho más antiguo, llamados los Hijos de la Ceniza. Tienen como esfera principal la Luz y luego, el Orden; su fuerza recae en el poder de sus convicciones, ligadas fuertemente a la esperanza de que el camino de la humanidad es seguir la senda de la luz.

Los eruditos de esta facción están convencidos de que todas las vidas están conectadas y que el poder de los desviantes consiste en saber comprender estos lazos y caminos. Ven el mundo como un diamante, donde cada una de sus caras es una realidad diferente, cada una con su propio lenguaje y forma de entenderse.

Esta filosofía es no muy distinta a la de los ya mencionados Hijos de la Ceniza; de ellos, se cree que su origen se remonta a los mismos que erigieron el Imperio Romano. Dueños de un gran poder, aparentemente sucumbieron frente al Abismo, pero no hay mayor información sobre estos hechos.

Volviendo a los soñadores Quimera, este grupo al parecer tiene ciertos mandatos que siguen a toda costa y que le ayuda a trazar su camino:

  • Proteger la humanidad a toda costa.
  • Explorar esta y todas las realidades que puedas.
  • Procurar un espacio para la evolución del hombre.
  • Llevar luz a la tiniebla.
  • Proteger los hilos de la vida, en todas sus formas.
  • Custodiar los secretos de los antiguos.
  • Y por sobre todas las cosas, vivir el día a día, como el mejor de todos.

Haciendo caso a la única pista que tenía, investigué a la Fundación Lazarus. Esta fue fundada por Lázaro Deja Bautista, un brasileño de años indescifrables que aparece como colaborador en algunos libros de genética. Fue uno de los primeros integrantes del Instituto para el Estudio de los Fenómenos Psíquicos en 1950 y se sabe que trabajó ahí por lo menos hasta el accidente que llevó a la desaparición de uno de sus colaboradores, sobre el cual aún estoy tratando de indagar pero no aparece mayor información salvo un par de certificados en ruso.

Desde lejos, la casona no parecía demasiado imponente. Un par de preadolescentes se encuentran en la entrada jugando con unos gatos, pero algo me decía que no eran lo que parecían. Me preparaba para acercarme, cuando una voz conocida me advierte.

— Yo no seguiría con esa idea si fuese usted. — Gabardina de hace mil años, más viejo y la misma sonrisa canalla de siempre, no debió sorprenderme encontrar a Coyote ahí, tampoco que hubiera sabido qué andaba buscando. Fue extraño verlo y saber que Black Hound no estaba para acompañarlo con un café, mientras hablaban de casos que yo no alcancé a vivir.

— No sabía que ahora se dedicaba a las amenazas.

— Jeje. No es una amenaza, es solo que el viejo líder está desaparecido, pero esos pequeños están protegidos, ya han pasado por mucho. Y no querrás conocer a Eric.

Lo cierto es que Coyote se veía más cansado de lo que lo recordaba, como si muchos años le hubieran caído de golpe, pero no estaba dispuesta a irme con las manos vacías, mi profesión es una que te obliga a dejar la compasión de lado, lo quieras o no.

— Créame que lamento lo que haya sucedido, pero necesito saber, el trabajo de Black Hound no puede quedar incompleto.

— Deme veinte minutos y vaya al café que solía visitar el viejo sabueso. Entenderá que no puedo contarle todo, señorita, pero hay algo que Sherlock Hound me dejó una vez intentando confirmar información y que podría ayudarle.

“Para distraerme”, pensé, pero acepté su propuesta. De todas formas, nada aseguraba que en la Fundación obtendría más de lo que estuviera dispuesto a contarme ahora.

Llevaba treinta minutos en el café y estaba segura que ya me había plantado, cuando se me acercó una mujer que nunca había visto. Negro cabello largo y una piel blanca, era hermosa y sólo las arrugas de su rostro delataban que era mayor de lo que parecía a simple vista.

— Coyote envía esto, utilízalo bien. — Me miró con cierto pesar en sus ojos, como si me diera las condolencias. — Él confía en ti, no suele confiar en mucha gente. Creo que ve la misma verdad en tus ojos que en los de tu mentor… Suerte.

Tan rápido como llegó, desapareció, dejando en mis manos un cuaderno escrito a mano. Su presencia era cautivadora, como si su aura te atrajera hacia ella. Lo miré rápidamente y me di cuenta que tenía anotaciones sobre temas como el aura y los chakras, anotaciones de biología y genética. Además, había una sección completa dedicada a los planos astrales y a los pozos de la locura. Pagué por mi café y me dirigí a casa. Tenía una larga lectura por delante.

Pero esta no sería la única sorpresa del día, cuando llegué a mi departamento alguien había deslizado un sobre bajo mi puerta. Dejé el cuaderno de lado unos minutos y abrí el sobre, en este habían unas cuantas fotografías, incluyendo los dos chicos que había visto en las puertas de la Fundación; cada una tenía pequeñas anotaciones, aunque alguna de las palabras se encontraban tachadas.

Abiah 

(Uno de los chicos que vi en mi anterior visita, en la foto se ve de sonrisa alegre y con un gato en su hombro, parece estar mirando a alguien fuera del recuadro con expresión soñadora). 

Estaba destinado a ser el próximo Avatar. Anita lo rescató de las garras de la Corporación. Al parecer esta recibió ayuda desde desde dentro, se desconoce el motivo.

Anita 

(Era la chica de la Fundación, estaba en un parque con dos gatos muy parecidos al de la foto anterior, fuera de foco se ve un hombre de abrigo largo al parecer observándola, pero no queda claro). 

Fue criada en una parroquia y posteriormente en un internado religioso. Se escapó y lideró un grupo de chicos de la calle. Eric la ayudó en la pelea con unos seres del abismo y la llevó a la fundación. Para averiguar sobre su familia biológica investigar a Koj.

Eric 

(Un joven de pelo rojo aparece en la fotografía, una mujer lo acompaña pero su cara está tachada impidiendo ver quién es). 

Descendiente directo de los Hijos de la Ceniza. Su madre lo dejó a cargo de Lázaro cuando aún era un bebé. Manejo de la esfera de la oscuridad. ¿Moloch? Investigar posible alianza con Acracia y roces con Mykhaltso, otro líder de campo Quimera.

Mykhaltso 

(La fotografía es borrosa, pero se distingue la silueta de un hombre de cabello largo meditando, nada más). 

Guerrero perfecto para Quimera. Enfrentamientos directos con Baltazo en Europa. Problemas de ira y demasiado orgulloso. ¿Posible conexión con DJ Slap?

DJ Slap 

(Una joven de pelo azul sobre un corvette amarillo, su rostro es adornado por una sonrisa que resulta contagiosa incluso a través de la fotografía). 

Líder de La Génesis. Sus misiones son de infiltración. Su primo fue capturado por Solomon y ahora pertenece a las tropas del abismo.

Vicente 

(Una silueta con rayos alrededor, no se distingue más de la fotografía). 

Amigo de Lázaro. ¿Vástago de la tormenta? Muerte de su hija, investigar más detalles al respecto. Guerra Civil española. Se dice que posee la biblioteca más grande del mundo. 

Me quedé un rato mirando las fotografías; jóvenes soñadores e idealistas, algunos guerreros, llenos de esperanza en un mundo mejor. Conectados consigo mismos y la tierra que nos rodea. Era imposible no sentir un poco de envidia, pero tenía mayores preocupaciones en ese momento, como quién había dejado ese sobre y por qué le interesaba tanto que siguiera la investigación. 

Dormí intranquila, fue entonces cuando las pesadillas de una quimera persiguiéndome comenzaron.

Ahora termino de escribir este texto, agotada pero con una pista en mi camino. Un mensaje desde Temuco, Max, una de las pocas personas en las que confío en este rubro me lleva hacia mi próxima parada: “Tengo la información de los certificados, ¿has escuchado hablar del Abismo?”.

~Looking Glass.

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