Durante la investigación sobre los Desviantes y su conflicto, hemos visto muchas cosas, algunas maravillosas y otras realmente horribles. Esta historia entra en el segundo grupo.

Por medio de una fuente, me comentaron que un miembro de los Abismales tenía los días contados. Cosa que sería bastante normal si es que pensamos que la guerra trae altos y bajos, de las que ninguna facción se salva.

Pero lo verdaderamente extraño no era el hecho en sí, si no la forma. No fue precisamente un caído en combate, sino que murió por ”Voluntad propia”, ya que cedió su cuerpo como alimento para sus ”hijos”. 

Tratando de entender, empecé a darle vueltas y más vueltas a aquella frase “cedió su cuerpo como alimento…para sus hijos”. Había algo en esa frase que me parecía familiar, pero no podía terminar de cabos, solo había ruido blanco en mi cabeza.

Pasaba varias horas al día repitiendo la frase, casi como un mantra “cedió su cuerpo como alimento para sus hijos” una y mil veces. Tratando de hallarle algún sentido, pero nada, no podía dar en el blanco. Así que si yo no podía encontrar una respuesta, como en todas las cosas, la respuesta debía de estar en algún libro.

Apenas pude levantarme el día siguiente, me dirigí a la Biblioteca Nacional, lo primero que hice fue acercarme a la dependiente y preguntarle.

– ¿Qué o quién da su cuerpo para alimentar a sus hijos? – pregunté –

Por la cara que puso la señora, me di cuenta que había hecho la pregunta de la forma más estúpida posible.

– Disculpe señora, busco información que hable sobre algo que entregue su propio cuerpo para dar de comer a su descendencia. –

– Biología está por el pasillo C. La primera mitad biología humana, la segunda mitad corresponde a todo lo que tiene que ver con el reino animal. Vaya para allá por favor. –

Llegué al pasillo C y empecé a hurgar en libros de biología animal de todos los grupos, mamíferos, peces, reptiles, insectos, etc. Así que tomé algunos libros y volví a mi departamento, principalmente porque en la biblioteca no se puede fumar, y lo necesitaba si es que iba a estar su buena cantidad de horas frente a un libro.

No sé cuánto habré estado leyendo, siento que podría dar cátedra sobre el comportamiento animal. En fin. 

La cosa es que existe en el comportamiento algunos animales que se entregan a sus crías para que estas las devoren, y así tienen los suficientes nutrientes para que sobrevivan hasta que puedan dejar el nido. Esto se da muchas veces en casos extremos, pero es algo “normal” dentro de ciertos grupos de insectos, sobretodo en arañas.

Ya la respuesta era un tanto obvia ¿no?, era simplemente cosa de asociar: Animales, Abismales, Insectos, Arañas. Solo podría dar un nombre…HUGO SANDOVAL. ARAÑA.

Él sería quien se entregaría a sus crías para que lo devoren, suena bien, ¿pero como sería eso posible?, ¿cómo Araña, cómo hombre, podría dar a luz? Y si eso posible, ¿qué clase de aberración podríamos estar presenciando? 

Pero ya era mucho trasnochar, el cuerpo me dolía, necesitaba dormir.

Cuando desperté con ese sabor a cenicero en la boca, las uñas amarillas y la cabeza abombada, vi que sobre mi escritorio había un paquete, les juro que en ese momento ni siquiera me cuestioné como llegó ahí. Eran libros, más libros. Eso si, estos se notaban que eran antiguos. Claramente eran de propiedad del Abismo, alguien los había robado de la Biblioteca del Templo. Esto tenía mala pinta.

Uno de los libros llamó particularmente mi atención su título era ”Mutación Voluntaria – Traducción de Maese Horatiu” y decía:

Estamos ante una técnica peligrosa, impía, pero muy poderosa. La mutación voluntaria, como la hemos de llamar, es una técnica poco utilizada, ya que en la mayoría de los casos de quienes la intentan dominar, mueren al no poder soportar el proceso. Pero es un precio a pagar para entregarse al gran Insectal y recibir el regalo de la gran colmena.
Es importante aclarar que esto no es una mutación ”mágica”, es una alteración química y genética, así que se debe tener conocimiento sobre procesos y cambios de la materia.

  1. Controla la Entropía en su esencia.
  2.  Destruye todos tus sentidos, para que así el dolor sea imperceptible.
  3. Escucha la voz del Primero y a la Voz. Sé uno en la mente colmena del Insectal.
  4. No interrumpir NUNCA el proceso de Pupa, hasta la eclosión.

Siguiendo Esto, los hijos del Baal podrán adoptar la forma que desean, pero es pertinente recalcar que algunos de los más poderosos demonios han caído sólo con intentarlo.

…Gran Baal…” בָּעַל

Ya las cosas se estaban aclarando, el Enigma se iba revelando, ahora era cosa de encontrar a Araña, si es que mutó, ¿dónde sería que daría a luz?, ¿por dónde comenzar a buscarlo? Claro, La Casa de los Cien Gritos.
Me infiltré de una extraña manera en ese lugar atroz, arriesgando en este lugar algo más que mi vida.
Busqué y busqué, pero desgraciadamente no pude encontrar al sujeto Araña.
Logré salir de una pieza y lo más importante, logré salir cuerdo de aquel lugar, aunque todavía puedo sentir al Abismo siguiéndome lo pasos por culpa de esta investigación.


Pasó una semana de no obtener resultados y pensé en abandonar la investigación, ya que era tanto peligrosa como agotadora, pero mi alto espíritu me dijo que no debía rendirme, fue entonces cuando apareció un ser que no me costó reconocer. Era Vicente, él era mi fuente, el me dejó aquellos libros, y de cierta forma, sabía que podría confiar en él. Dicen que nadie conoce mejor la Oscuridad del Abismo que el llamado Vástago del Relámpago.
Me dijo que me ayudaría a encontrar a Araña, puesto que sabía dónde se encontraba. La única condición era que, al momento de transcribir esto, él sería el primero en ver este documento.
Encontré que era una simple condición y no habría problema de mi parte en cumplirla. Así que me contó que mi objetivo se encontraba en un lugar que el Abismo construyó con el fin de crear un terrible engendro.

El lugar era llamado simplemente Altar de la Araña. Otro de esos bellos hábitats de los Abismales.

Cuando llegué a aquel lugar sentí horribles gritos de dolor, desgarrados, viscerales. Era Araña quien gritaba, lo extraño era que aquellos gritos eran ”mudos”, por muy raro que suene, era así.
Me introduje aún más en el altar con el fin de tener una buena perspectiva de aquel ser que daba a luz a su hijo, quizás su último hijo, cuando pude contemplar a Araña quede más sorprendido. Estaba enorme, era prácticamente un Arácnido postrado ahí, con un abdomen inmenso y junto a él, alguien que no pude reconocer, entonces las dudas eran final y totalmente aclaradas. Este era el fin de la mutación voluntaria, también era sorprendente que Araña no había muerto en el proceso como decía en el libro de los Baalitas.
La cosa es que aquellos horribles gritos se hacían más fuertes, pero no en mis oídos, sino que, dentro de mi cabeza, sentía que la cabeza me estallaría cuando de pronto algo salió desde la parte posterior de Araña, era una especia de huevo palpitante y húmedo. El huevo no tenía dimensiones tan exuberantes como para pensar que era una gran criatura.
Cuando sentía que eso era todo, nuevos tormentos y alaridos provenían de Araña y con ellos otro huevo que salía y así, decenas, centenares, puede que millares de Huevos salían de ese cuerpo deformado y agonizante.


Cuando los gritos cesaron, saqué mi grabadora e intenté registrar algo, esperé 5 minutos, pero nada, ni siquiera un suspiro provenía de él, entonces de pronto algo espantoso ocurrió, los huevos comenzaban a eclosionar. Seres asquerosos salían con dificultan de aquellos huevos, Arácnidos de apariencia mutante se retorcían para así lograr salir de su capullo, cuando ya todos los hijos de Araña estaban ya de pie en sus 8 patas, llegó el momento del discurso final.

*Esto fue lo que pude rescatar de lo que Araña les comunicaba por medio de telepatía a sus crías:
”Hijos míos, ustedes nacieron para sembrar dolor y muerte, tanto que ni siquiera el mismo Abismo me perdonará.
Todo sea por la causa.
Ahora he de morir, pero mi cuerpo será dejado aquí para ustedes. Sí, mi cuerpo será para ustedes, de él se desarrollarán con fuerza para acabar con todo vestigio de luz u orden que se atraviese en vuestro camino”.

Las criaturas parecían no entender lo que decía su moribundo padre, lo que parecía más una manera pomposa de despedirse, o un mensaje para algún condenado que pudiera oír aquella sentencia.

De a poco se podía sentir como la vida de Araña se apagaba. Era el momento de partir a mejor vida, finalmente el desgraciado tendría un poco de paz. El mismo Vicente me sacó del altar con mi conciencia algo turbada no por esta nueva amenaza, sino más bien por quien estaba con Araña en su lecho de muerte y que lo acompañó en todo momento, ¿un acólito quizás, un fanático, un amante?, pero se refería a ella con el simple apodo de ”Madre”.

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